Bodegas Serdio representa la unión entre pasado y futuro

Una historia familiar que se reinicia con la misma pasión que la vio nacer hace más de dos siglos. Un homenaje al vino, a la tierra y al alma de Jerez.

La familia Serdio, originaria de Cantabria, comenzó a trasladarse a Jerez y Cádiz en el siglo XVIII, atraída por el floreciente comercio del vino que convertía a Andalucía en uno de los epicentros económicos de España. A lo largo de los siglos XIX y XX, los Serdio impulsaron distintas iniciativas bodegueras: destilerías, bodegas y un despacho de vinos en Jerez y en Cádiz que llevó su nombre a los mercados más exigentes de la época.

Entre sus figuras más destacadas se encuentra Manuel Antonio de Serdio, bodeguero y regidor interventor del Ayuntamiento de Jerez en 1869, símbolo de una generación emprendedora profundamente vinculada al desarrollo social y económico de la ciudad. Otros miembros, como Onofre de Serdio, también mantuvieron viva la tradición vitivinícola, consolidando un legado que hoy alcanza su séptima generación.

Ese espíritu renace de la mano del bisnieto del fundador, Ricardo de Serdio, y de su mujer, Myriam Domecq, quienes han decidido recuperar la historia familiar y devolver a Jerez la grandeza que tuvo a finales del siglo XIX y principios del XX.

En 2022, la familia adquiere Viña El Perillar, una finca de 10 hectáreas colindante con Macharnudo Bajo. Un año después, se incorporan Bodegas Urium y la nave de Golosinas Donaire, un histórico casco de bodega. En 2024, las adquisiciones continúan con una viña de 5 hectáreas en el Pago de Mañina, Sanlúcar de Barrameda, y dos cascos de bodega adyacentes que completan la oferta bodeguera.

La bodega ha sido restaurada en su totalidad, devolviéndole su esplendor original y reconvirtiéndola en un espacio de encuentro entre tradición y modernidad, abriendo la puerta a un nuevo proyecto enoturístico y cultural.

¿ERES MAYOR DE EDAD?

Debes ser mayor de edad para visitar esta página web.