La viña, el alma del proyecto que a origen a vinos de gran pureza, identidad y carácter.

Los vinos de Bodegas Serdio nacen en dos enclaves emblemáticos del Marco de Jerez: el Perillar, en Jerez de la Frontera, y Mahína, en Sanlúcar de Barrameda. Ambos pagos, separados por apenas unos kilómetros, representan dos expresiones únicas de la albariza y del Palomino Fino, cuna de la identidad vitivinícola del sur.

El perillar

En El Perillar, viña situada a tan solo diez minutos de Jerez y colindante con Macharnudo Bajo, se ha puesto en marcha un plan de replantación a inicios de 2025 que completará los vacíos con el mismo clon, garantizando la uniformidad y continuidad genética del viñedo. La plena producción está prevista para 2028, aunque actualmente ya alcanza una producción anual de entre 40.000 y 50.000 kilos de uva, equivalentes a unos 25.000–30.000 litros de mosto. La vendimia manual y el cuidado artesanal reflejan el compromiso con la calidad y el respeto por el entorno. En el corazón de la finca se levanta una casa de viña tradicional, actualmente en proceso de rehabilitación, que acogerá visitas y comidas privadas, integrando enoturismo, hospitalidad y paisaje.

LOMA DE LA MAINA

La Viña Loma de la Mahína, situada en el Pago de Mahína (Sanlúcar de Barrameda), cuenta con cinco hectáreas de Palomino Fino plantadas entre 1962 y 1987 sobre suelos de albariza pura. Su orientación este-sureste y la suave pendiente proporcionan una exposición solar moderada que favorece una maduración equilibrada y una expresión elegante de la variedad. También aquí la vendimia es manual, y la producción estimada se sitúa entre 25.000 y 35.000 kilos de uva al año, equivalentes a 16.000–24.000 litros de mosto.

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